No sé cómo llegué hasta aquí. Caminaba sin pensar, con la cabeza en otro mundo, flotando entre ideas que no terminaban de tomar forma. Y de pronto, sin querer, te vi.
No fue una casualidad, lo sé. Porque aunque siempre hemos sido amigos, hay algo en ti que últimamente me tiene en otro planeta. Algo que no quiero nombrar pero que grita dentro de mí cuando te tengo cerca.
Quizás fue el olor. Ese maldito olorcito perfecto que me hace olvidar que alguna vez dije que esto era solo amistad. O tal vez fue la forma en que la piel se me eriza cuando estás cerca, cuando sin buscarlo te encuentro.
Te miro. Fuerte. Decidida. Ya no hay marcha atrás.
Y con el pulso acelerado, con la adrenalina bombeándome en las venas, con todo el fuego en el pecho, las palabras simplemente salen:
– ¡Ay, Papá! ¿Qué es lo que tú quieres?
¿Quién es amigo con privilegios?
- Bri “La Pelúa”