La Placita estaba encendía, la música retumbaba en el aire y las luces pintaban sombras en el suelo. Me movía al ritmo de la música, sintiendo la brisa cálida y la libertad recorriéndome la piel. Entre la gente, una mano rozó mi brazo.
Me viré y ahí estabas tú, con esa misma cara de siempre, como si no entendieras nada. Moviste la boca pa' decir algo, pero no te salió ni una palabra. Me fui acercando con calma, disfrutando el momento, sintiéndome dueña de la situación.
Sonreí, inclinándome hacia tu oído.
"Oye, ya yo no soy tu mujer", susurré con un tono suave, casi íntimo, dejando que cada palabra se grabara en tu mente.
Pude ver cómo tus ojos se oscurecían con algo que parecía arrepentimiento. Pero ya era tarde. Antes, esas miradas me habrían detenido, me habrían hecho dudar. Hoy, solo me daban más razones pa' seguir pa'lante, sin mirar atrás.
Me fui tranquila, sintiendo el tumbao' de la música metiéndose en mi piel, dejando que la noche me llevara.
Las luces de la Placita seguían encendidas, la gente seguía en su vacilón, y yo caminaba entre ellos con el corazón liviano. No había llanto ni arrepentimiento, solo la certeza de que mi historia conmigo misma apenas comenzaba.
Porque ya no estoy pa' ti.
- Bri “La Pelua”
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Ahora que sabes lo que quieres, ¿cómo despedirías a esa persona de tu historia?